Madari llevaba tiempo funcionando en El Puerto de Santa María. Una pizzería con clientela, con dos locales, con recorrido. Pero había llegado el momento de dar un paso: abrir un nuevo espacio con otro nivel y, de paso, replantearse cómo se veía la marca.
Año
Categoría
Tiempo de Desarrollo
Logo, materiales y comunicación que ya no estaban a la altura de lo que Madari quería ser. El nuevo local era la excusa perfecta para hacer las cosas bien desde el principio.






A partir de ahí, el sistema se despliega en todas las piezas: folleto publicitario, cajas, portapizzas y uniformes. Durante el proceso de remodelación del local, el equipo de decoradores contó con dirección de arte para mantener la coherencia visual en cada decisión del espacio. Y cuando el local estuvo listo, los menús digitales en pantalla completaron una identidad que se ve igual de bien en la pared que en la palma de la mano.





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