Pedro García creció viendo a su padre trabajar en La Parisien, en la plaza San Francisco de Cádiz. Cuando llegó su momento, no quiso imitar: quiso continuar con criterio propio. El local que su padre usaba como almacén iba a convertirse en su sitio. Un bar pequeño, castizo, con historia dentro de las paredes. Solo necesitaba un nombre y una cara. El nombre ya lo tenía: en ese mismo local había funcionado una barbería décadas atrás.
Año
Categoría
Tiempo de Desarrollo
Un propietario que sabía exactamente qué quería ser: una taberna gaditana y personal. Lo único que estaba sin decidir era el aspecto visual. El encargo era construir una marca que hiciera honor a ese pasado sin quedarse atrapado en él.




Un propietario que sabía exactamente qué quería ser: una taberna gaditana y personal. Lo único que estaba sin decidir era el aspecto visual. El encargo era construir una marca que hiciera honor a ese pasado sin quedarse atrapado en él.




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